Aguas arriba, aguas abajo del río que hacia rebotar las flores cada primavera. El agua que viajaba bajo las pisadas de los habitantes de aquella ciudad. Una ciudad de calles estrechas, empedradas, a orillas del río Guadalquivir. De ella brotó una pequeña semilla, que se hacía crecer en cada recoveco, en cada escondrijo de una ciudad encantada….mágica. Tintandose de sus colores, de su fragancia, para dar vida a Kaleandra. El alma viva de una ciudad que vio miles de años pasar, desde la Córdoba romana, judía, musulmana hasta la Córdoba de nuestros días. Kaleandra, para dar vida a pensamientos, lugares, historias, emociones, verdades…a través de los colores, del arte del dibujo y la pintura.